En Mickey 17, dirigido por Bong Joon-Ho, uno de los dilemas centrales es la multiplicación de Mickey; es decir, la existencia de dos Mickeys a la misma vez. La película expone la incertidumbre ética y logística de los múltiples. Cuando la ciencia avanza más rápido que la filosofía, ¿de qué manera actuamos? En la película, lo resuelven categorizando que, en el caso de un múltiple, se deben matar ambos. Así, yéndose a "la segura", encuentran una posible respuesta a su dilema ético. Pero la cuestión de clones está arraigada también en matices que llevan tiempo en la discusión de la ética. Usando Mickey 17 como estímulo, exploremos las siguientes preguntas: ¿qué nos hace quien somos?, y ¿un clon mío es (o soy) yo?
Mickey 17: La utilidad de morir una y otra vez
Adaptado de la novela escrita por Edward Ashton, la película recuenta la historia de Mickey, un miembro de la tripulación prescindible dada la capacidad de clonarlo muerte tras muerte. Cada reimpresión suya implica un avance tecnológico para la nueva colonia. Así, la continua clonación de Mickey (y, por consiguiente, su constante sufrimiento) es ética en su definición utilitaria.
"Es la mayor felicidad de la mayor cantidad que es la indicadora del bien y el mal".
--Jeremy Bentham, filósofo inglés y fundador del utilitarismo moderno
Es decir, el sufrimiento de las muertes de Mickey no sobrepasa la utilidad de los descubrimientos científicos en esta etapa de colonización espacial--y, por ende, es moral su continua matanza. Jeremy Bentham diría, mejor es que muera uno expuesto a un virus mortal, para extraer una cura, a que todos mueran por haberles cogido desprevenidos. ¿Pero es a Mickey quien matan, y por su inherente humanidad supone el dilema moral? ¿O, desde que entró en escena Mickey 2, las guías éticas dejan de aplicar? En otras palabras, ¿es Mickey 17 el mismo que Mickey 1? John Locke diría que sí.
Yo, mi clon y el problema de la identidad
Uno es lo que recuerda, de acuerdo a la teoría de memoria de identidad personal de Locke, un filósofo del siglo 17. Al igual que tú y yo nos consideramos la misma persona que fuimos hace cinco años, porque nos acordamos que es así, Mickey 17 tiene memoria hasta de ser Mickey 1; entonces, es él. La teoría de Locke tiene sus fuerzas, pero también sus debilidades: si, un día, me emborracho, mato a alguien, y al día siguiente, borro cinta, sigo siendo yo la que comete el crimen, a pesar de no tener memoria de ello. Entendiendo que toda teoría filosófica tiene sus límites, adoptemos, por un segundo, la definición de identidad personal de Locke. ¿Cómo entonces, es Mickey 18 tan sardónico sarcástico y sediento por la sangre, Si Mickey retiene sus memorias, retiene su personalidad predeterminada, y no tiene sentido que el 18 tenga una personalidad tan drásticamente distinta. Si acaso, Mickey 18, tras su concepción, tendría la oportunidad de divagar de su base común con 17. La diferencia acentuada entre ambos es curiosa.
Vale la pena resaltar el duelo interno de Mickey 17 ante su contraparte. Un poco de asco le da al ver su 18 tan fácilmente caer en tentaciónes violentas o adictivas. Y es curiosa la posesión que siente ante su amante en la nave, Nasha, cuando la ve con Mickey 18 sin su saber de la multiplicación. No queda de otra que reducir la diferencia entre 18 y 17 a dos posibles explicaciones, la primera menos probable y la segunda más: es un plot hole ya que el patrón de la clonación ha sido establecida y rota, con la única distinción siendo que Mickey 17 no había muerto a la hora de clonar su 18..., o es un recurso para establecer lo impredecible. Confiando en la certeza de la segunda, volvamos a la pregunta, ¿de dónde sale la personalidad adictiva, hardcore y ruda de Mickey 18 si tiene la misma base de memorias que lo predeterminan que los Mickeys anteriores? Aquí, la contestación es interpretativa. Puede que Mickey 18 represente todo lo que 17 no era, considerándose la antítesis de este último. Puede que, si Mickey 17 hubiera muerto de verdad, su clonación hubiera regresado igual de amargo, siendo su muerte número 17 la gota que culminó el vaso.
El clon perfecto para el capitalismo
La cuestión es, ¿Mickey es 17 y 18, y por consiguiente, 16, 15, 14...? Es decir, ¿las clonaciones de Mickey son él? En corto: sí, si no, no serían clones. Pareciera obvia la respuesta, pero esta servidora estuvo un ratito pensándola. Una de las razones por la cual Islam se opone a la clonación humana ayudó esclarecer la duda rápidamente: es imposible determinar la relación entre el donante y el clon. En Mickey 17, resultaba necesaria la distinción entre 17 y 18 para asegurar el flujo de la trama. Después de todo, la multiplicación de Mickey no era la trama central, sino un recurso para adelantar una metáfora arraigada en el abuso de poder político, el rol de civilizaciones en espacios ajenos (ya sean colonias espaciales o de la Tierra), el maltrato de animales y el populismo como método de control.
Mickey es un trabajador desechable que puede rápidamente reemplazarse por otro de él mismo. Sin embargo, realmente representa a empleados cotidianos entrenados a especializarse en una tarea especifica que sería inútil fuera de un flujo operacional; y esos trabajadores sirven como mano de obra barata para enriquecer a los de arriba. A este concepto, se le ha bautizado la macdonalización. Un empleado en McDonald's podría freírte papas sin saber cómo hacerte una hamburguesa; y Mickey podría morir para conseguir la vacuna de un virus sin saber nada de ciencia. Ese mismo empleado podría morir y ser reemplazado por otro; y Mickey muerta para ser reemplazado por él mismo. Siguiendo esta línea, puede que Mickey sea prescindible en la nave, pero es su misma cualidad de ser desechable pa que le hace necesario para el resto de la nave. Igualmente, la mano de obra barata, aunque se le dé un trato fácil de reemplazo, es imprescindible para sus compañias--por esto, las huelgas de trabajadores pueden ser efectivas: paralizan la producción de la cual depende el gigante bolsillo de los dueños.
Mickey 17 es un cuento aleccionador con un desenlácese feliz, pero no le quita la seriedad a sus advertencias. Podría considerarse una secuela a Don't Look Up!, que no tuvo ese colorín colorado como Mickey 17. Considerando la película como metáfora extendida del futuro incierto bajo líderes populistas de la extrema derecha, así como un estimulo filosófico para plantearnos quiénes somos y el hipotético rol de clones en nuestras vidas, podríamos concluir que, mientras menos desechables y más inimitables seamos, mejor. Y también, que deberíamos leer la letra fina antes de firmar cualquier contrato.
Comments
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tamita~°•☆
No tuve el chance de ver el pelicula aun, pero si vi Don't Look Up y me encanta el mensaje que traen esos tipos de peliculas, aun mas con el clima politico que estamos, que pena que hay aquellos que no ponen atencion. Me encato este ensayo, sigue asi!!
¡Gracias, Tamita! Te la recomiendo. :)
by Caridad Álvarez; ; Report
tamita~°•☆
No tuve el chance de ver el pelicula aun, pero si vi Don't Look Up y me encanta el mensaje que traen esos tipos de peliculas, aun mas con el clima politica que estamos, que pena que hay aquellos que no ponen atencion. Me encato este ensayo, sigue asi!!
Rapaz
Interesante. Pienso que Mickey 17 tiene más ideas que Micky 16,15,14… ya que al clonarse se clona con las experiencias del Mickey anterior.
Estoy de acuerdo.
by Caridad Álvarez; ; Report
Rapaz
Interesante. Pienso que Mickey 17 tiene más ideas que Micky 16,15,14… ya que al clonarse se clona con las experiencias del Mickey anterior.