A diferencia de Dostoievski, Tolstói se esconde detrás del título de su obra. En Crimen y castigo, la narrativa obedece al título, le es fiel. Pero Anna Karénina, si bien narra la historia de Anna, no va de Karénina.
La novela no solo va del adulterio, sino de lo que queda como resto después de que los hombres de la sociedad rusa del XIX deciden lanzar por la borda todo el honor de su familia por otra mujer. La infidelidad que trata Tolstói sirve de prolegómeno para exaltar la figura coherente y honrada de las mujeres. Proponiendo a sus personajes masculinos como aparentes casanova, lo que hace el autor es demostrar que sus mujeres son un fuego inextinguible.
Anna es adúltera; Dolli (Daria Alexandrovna) sufre el adulterio. Ambas son familia política (Anna es la hermana de Stiva, el marido de Dolli), y se aman hasta la locura.
Dolli piensa que la vida que Anna ha escogido para sí es la correcta. La ve feliz, satisfecha de haber dado este paso que significa dejar atrás al marido y al hijo por la felicidad de estar con el hombre amado, si bien la sociedad no lo aprueba. Desde su pena, Dolli piensa que podría haber hecho lo mismo con Stiva: serle igualmente infiel y vengarse.
Pero Dolli tiene algo que Anna no, esto es, un amor insustituible por sus hijos. Y por ellos aguanta.
Anna invita a Dolli a pasar unos días a su hacienda con el fin de que ella y Vronski, el amante de Anna, se conozcan finalmente. Si bien Dolli asegura que va a quedarse dos días, decide irse antes.
Dolli ve a Anna cambiada, totalmente entregada a la pasión desenfrenada y a la enajenación mental. Por amor, parece haber enloquecido. Pero esto es una apariencia. No por amor, sino por haber conseguido una causa terrenal que la pueda elevar hasta el cielo. Ella no solo ama a Vronski, sino también a la contemplación de cerca de la posibilidad de una decisión propia. Se trata de la excitación de quien hace frente a todos los condicionamientos sociales de toda una época.
El diálogo es imposible; la coquetería de Anna con otros hombres tiene lugar delante de Vronski.
El mundo que Anna pretende venderle a Dolli no es sino una realidad forzada. El supuesto amor adúltero no es más, a fin de cuentas, que la última oportunidad de libertad. Por eso Dolli echa de menos a los niños, porque son su ancla a este mundo y la prueba de que las cosas que existen tienen derecho a existir.
Al día siguiente, ya en el carruaje de vuelta a Moscú, Dolli confirma la suposición del administrador de la finca de Vronski, que la acompaña: "Sí, efectivamente como dice, nos han tratado muy bien pero hay algo de inexplicablemente triste en la casa del conde Vronski". Y la novela trata de enfatizar la pequeña mueca, casi imperceptible, de Dolli al pronunciar esta frase en medio de la bruma de la mañana. La protagonista de Anna Karénina es Daria Alexandrovna.
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