Dentro de algunos siglos
ó allá hacia el siglo treinta
se asombrarán de nuestro raro ingenio
muchas generaciones venideras.
Lo que hoy llaman el siglo
de las luces, etcétera,
le llamarán entonces el 'siglo tonto'
ó con más propiedad 'de las tinieblas'
Dirán que hubo pontífices,
que hubo reyes y reinas,
que había dioses, curas, frailes, monjas
y otra porción de sapos y culebras.
Que se hablaba del alma
como si el alma fuera
un don divino ó soplo sacrosanto
del dios que gobernaba este plantea;
que el alma trasmigraba
á la celeste esfera
con dios, ó iba al infierno, donde el diablo
tenía siempre al fuego unas calderas
para freir el alma
igual que una chuleta.
No sabían que el alma es un fenómeno
de la combinación de la materia.
¿Qué dirán aquellos,
si hoy viesen nuestra ciencia...
hoy que henos perforado nuestro mundo
y visto las entrañas de la tierra...
hoy que hemos escalado
nuestra mansión etérea
y que ni aquí tenemos al demonio
ni á dios hemos hallado en las estrellas?
¡Qué cosas sucedían
entonces en la tierra!
Y llamaban 'el siglo de las luces'
cuando vivían solo en las tinieblas.
F.S.
06/01/1906
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