Hace unos días me di cuenta de la inminente muerte de la escritura dentro mío. Y no solo de la escritura: también de las ganas de vivir, y tal vez hasta de las amistades más viejas, que hoy suenan terriblemente orquestadas por aquel pasado al cual no hay memoria accesible para justificarse. Reitero lo dicho: no fue hace unos días. Mi muerte no tiene una fecha exacta, a menos que la quiera romantizar y decir que fue el día en que decidí volver a huir, pero no fue así, o al menos eso creo. La fecha de mi muerte fue posiblemente este año, uno de estos días pasados, uno de estos meses que vuelan.
Comenzó quizá con la desmotivación, o tal vez fue por los ojos primero. Luego intervino entre mi sueño, volviéndolo impensable y casi un privilegio. Allí mismo podía imaginar libertad; quizá, si es que realmente en algún momento existió. Lo que alguna vez fue un evento que deformaría mi vida entera, ahora no es más que un simple escombro tapado por una montaña de aquellos sueños.
Con mi muerte perdí la mayor parte de mis sentimientos. Digo: sin sentimientos, ¿alguien podría escribir algo que realmente se sienta? ¿O se volvería solo un mísero intento de imitar lo que sintió con anterioridad? Un farsante de su propia vida.
Aquel que ya no está aquí no podrá ser recordado, porque no tiene una forma física. Aquel que ya no está aquí ya no se escuchará vibrar en los corazones. Aquel que ya no está aquí se llevó hasta lo último que significa un ser humano. Aquel que ya no está aquí ya no soltará esos sollozos debajo de las sábanas. Aquel que ya no está aquí disfrutaba mirar el cielo con cualquier clima y decir que era un día horrible solo para sonreír. Aquel que ya no está aquí no murió por falta de amor, ni nació por aquello: vivió porque sintió.
Aquel que ya no está aquí será un trofeo en una vitrina, solo para mirarlo y decir: algún día yo fui esto. Y orgulloso dejarlo ahí; orgulloso de sentir orgullo, ya que por fin sentirá algo. Pero, lastimosamente, lo termina provocando su vida anterior. Nuevamente serás un farsante, y no habrá manera de dejar de serlo.
Tal vez algún día de estos, quizá una de las noches, un atardecer, un amanecer; tal vez en algún lugar, en algún momento, en alguna hora específica, se encuentre nuevamente ese amor, esa felicidad, esa tristeza, aquel sentimiento que hoy, por desgracia, ya no está aquí con nosotros.
aquel que ya no esta aqui no se extraña solamente por lo que tuvo; se extraña a quien era capaz de sentirlo.
Comments
Displaying 0 of 0 comments ( View all | Add Comment )