Inseguridades de una adolescente cualquiera

Advertencia: Estoy tratando temas muy delicados para algunas personas, como dismorfia o problemas de peso. Este blog es utilizado como un diario personal para mí, es mi lugar seguro; si quieres comentar solidaridad u odio, hazlo, no me importa pese a lo que creas.

Una nunca cree que las cosas sobre la apariencia importan cuando es niña, pero cuando creces te obsesionas por ello, y yo he recopilado tantas preguntas, dudas, quejas y experiencias para hacerlo.

De niña fui obesa, me atrevo a decir; no me cuidaba, tenía malos hábitos y mala actitud. Conforme fui creciendo, arreglé mucho de eso, pero aunque me miento con que no me importaba, sí lo hacía. El no poder correr tan rápido como mis primos, cansarme muy rápido, que me pusieran apodos o me molestaran por mi peso me puso muy a la defensiva.

Nunca fui delgada hasta los huesos o un poco más sana; no tengo el rostro hegemónico de nariz delgada o respingada, tengo el rostro cuadrado, tengo ojos tristes, uso gafas, siempre he tenido muchísimo vello corporal y soy morena, cosas no muy aceptadas en la sociedad, incluso siendo latina.

Antes y ahora me he comparado mucho con mi hermana, y tengo mis razones; nunca he deseado que se vea mal, pero siempre me hizo sentir mal el cómo ella tenía lo que yo no. Delgada desde niña, piel clara, cabello pelirrojo y rizado, nariz respingada y rostro delgado, nunca ha utilizado gafas pese a su uso excesivo de su celular, y siempre ha sido la chica más aceptada socialmente.

Para mi mala suerte, más rasgos de mi padre que de mi madre, y ella comparte rasgos de su padre y de mi madre en perfecto equilibrio; es realmente bella, para el estándar, y mis deseos, lo es.

Yo realmente luché para ser lo que soy ahora, pero ni así le llego a los talones. Ahora no es tan "perfecta", tiene kilos de más y no tiene la piel tan bella como antes, cuando se cuidaba mucho, pero aun así, me sigue superando.

Me encanta cómo ella puede usar pantalones a la cadera y no tiene que molestarse por los rollitos laterales, o porque le queden muy ajustados los pantalones por sus piernas anchas, o que se tenga que preocupar por ocultar su monte de Venus muy notorio que parezca un pene de un chico en transición. Me encanta cómo ella tiene un torso tan pequeño y acorde, y unos brazos que no se vuelven anchos a los laterales; puede lucir camisas pequeñas sin que se ajusten y la hagan ver ancha, y puede usar de manga corta sin apenarse. Me encanta cómo todo maquillaje le queda bien con su nariz y rostro delgados, además de su tez blanca. Amo cómo puede usar cualquier color de ropa o cabello porque no se ve más o menos morena con uno o el otro.

Quizás esto podría quedarse en la apariencia, pero simplemente parece que ella sabe desarrollarse mejor con los demás, o que la gente la prefiere a ella. De adolescente era la típica adolescente que tenía novios y que la buscaban; era la de los muchos amigos, muchas salidas, muchas experiencias; ha tenido de todo en la vida social, tanto bueno como malo.

A mí ni mis propios "amigos" me buscan. Agrado porque tengo menos filtros, soy más cruda, más sincera; me puedo desarrollar bien con mujeres, pero de una u otra forma sus charlas me aburren. Quiero incluir variedad y a ellas eso les aburre, y la verdad, con los hombres no hay tanta diferencia sobre eso.

Nunca me han invitado a salir, nunca me han dado flores en San Valentín, nunca he tenido una cita, un novio, un chico que me guste, un amigo que me busque como primera opción porque le agrado o soy especial entre los demás para él/ella. A mí la gente solo me ha destacado porque soy la inteligente, la aplicada, la que debes tener en tu equipo si quieres aprobar, pero nunca he sido con la que quieres hacer planes para salir, con la que quieres convivir o hablar fuera de la escuela.

Cuando comienzas a fijarte en esas cosas, duele más ver que usen de broma cosas como tus anécdotas de infancia, comparándote como una señora embarazada siendo una niña de 4 años con sobrepeso; duele.

reconocer que nunca has usado tallas S y saber que no son para ti cuando las buscan, duele; seguir recordándote el año que te quedaste postrado en cama sin hacer nada más que pasarte un cuchillo para mantequilla por los muslos sin pensar en nada más, ni siquiera en cortarte. Duele que usen de broma el hecho de que no tienes amigos. Duele que todos tus esfuerzos, dietas, ejercicios, constancia, negarse gustos y hacer listas detalladas del tipo de telas y cortes que te favorecen no valgan de nada contra la genética que favorece a los suertudos.

Miro a mi alrededor, tantas chicas tan lindas, tantas de mi edad que entran en el estándar, que las buscan y las quieren.

¿Por qué yo tuve que ser la desagradable? ¿Por qué nadie se fija en mí? ¿Por qué nadie reconoce que he hecho tanto? ¿Por qué me siguen exigiendo que haga más y después lo niegan? ¿Por qué me duele tanto?

A veces siento que ni el gato me quiere, me siento sensible a las experiencias de abandono y ni siquiera he tenido a alguien especial que lo haya hecho.

No quiero cambiar, solo quiero que alguien me quiera por quien soy.

Creo que ni siquiera este gran texto ha podido encapsular todo lo que me duele.

Gracias por escucharme y ser mi amigo hoy...


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