Te denomine llanto pero quizás sea más que eso, llamémosle...
Escritos que reflejan aquello que se calla o no se sabe expresar.
Tengo que resurgir, no puedo ahogarme nuevamente, debo resurgir, debo de seguir, no dejar que la oscuridad me absorba, tener fe, aquella que, siento que no tengo. Debo de resurgir, mejorar, llorar para liberar, no para quedarme más hundida, hundirme en aquel abismo. Me apreta, me asfixia, lloro, me ahogo, le temo, temo sufrir más, temo morir.
Pero anhelo la muerte, anhelo esa muerte, que haya un fin a este gran vacio que me hace daño, sólo quiero vivir normal, no lograr que cada vez más llegue a sentirme mal, sino llegar a poder quererme aún más, llegar a verme a un espejo sin sentir asco, sin sentir miedo, a no temer de vivir.
A no obligarme a guardar cosas, a no aprender a las malas, sino que por las buenas aprender que debo quererme, ser capaz de superar las cosas pasadas, que son sólo amargas experiencias pero no serán así todo el tiempo, que puedo vivir el presente sin temor, sin miedo, sin estar en modo de supervivencia. Que puedo ser yo libremente, sin llegar a sentirme mal.
No quiero más estos sentimientos, quiero que se larguen, que me dejen en paz, quiero mi paz, quiero ser feliz, merezco serlo, ser libre y feliz.
No se si creerte
Ahora solo lloró y surgen un millón de preguntas. Pero es mejor no decir nada, no volver a molestar con eso, es mejor quedarme callada y seguir como si nada. No importa nada, no importa estas emociones que me desean acabar.
No sabes que es la soledad en su totalidad, no sabes el como es estar solo verdaderamente, el no tener el apoyo u hombro de tus padres, así sea para llorar y buscar consuelo sin que te juzgue en el proceso, no sabes el tener que cambiar para uno ser aceptado por gente, el llorar al verso en el espejo repitiéndose por que la gente la odia, la aleja o porque no tiene algo en especial en ella.
Lo que tuvo en un pasado fue un esfuerzo que le fue brindado, una obligación que le asignaron, ya que si no la llegaba a cumplir su merecido tenía que recibir, entonces, por estar envuelta en eso, quizás no supo como convivir o socializar, tal vez lo intentaba pero no salía como esperaba. Y cuando tenía algún amiguito no se quedaba por un buen tiempo ya que al rato la cambiaba por otro niño más interesante, alguien con quien pudiera jugar en las tardes y hacer pijamas en las noches.
Por lo que, los amigos que deseaba llamarlos así, era solo algo efímero, pasajero, un pequeño cuarto de hora. Entonces crecí y mis verdaderos amigos era tan único que podía utilizar mi mano derecha para enumerarlos.
Dime y ¿Cuál es tú sentimiento de soledad?

Maldita alegría, bendita la agonía...
Lo entiendo o quizás intenté comprenderlo. Aunque en realidad solo me pierdo en ese sentimiento, es algo triste estar de una manera donde no le encuentras respuesta pero es lo bueno, me doy tiempo para reconocer aquello que dejaba a un lado o que quizás lo daba como por normal.
Lágrimas pergaminosas
Dicen que las lágrimas saben a sal pero las de aquella niña saben a agonía, una que se encuentra escondida en lo más profundo de su ser y es su manera de protegerse ante todo el ruido del exterior.
Su caparazón, su escudo ante aquellos miedos que quizás sienta pero que no desea demostrarlo, pero que junto a esos miedos ruidosos se encuentra aquellos anhelos que con cada suspiro confirma su tan esperada llegada de cada uno de ellos, quizás con la esperanza que lleguen a suceder, preparándose como esos niños que ansiosos se sientan debajo del árbol de navidad ante la espera de ese tan deseado nacimiento del niño Dios.
Pero niña, ten en cuenta que aquellos anhelos tan profundos, algún día serán escuchados y lograrás encontrar esa paz que tanto buscas. Así que, adelante, sigue esperando debajo de aquel árbol de navidad que pronto nacerá aquel niño Dios con su bendición y junto con ello, los deseos que se ha encontrado dentro de lo más profundo de tú corazón, aquellos puros y más sinceros deseos que como niña, espera lograrlos a conseguir.

Malditas putas
Que por miserables pesos o centavos vengan a ofrecerme cielo y tierra, dándome por momentos los amores y cariños que tanto he anhelado, como también esas promesas tan llenas de pasión donde se firma ante ese instante el lograr mover el cielo y la tierra para poder cumplir con aquel capricho que surgió de un supuesto amor de momento.
Malditas putas que llenan mi alma de esperanza y ambición, ante aquello que me aluden y por ende me cosquillea el oido por aquel soplo de aquellos labios tan traicioneros.
Ay
Despliega esas alas que me envuelven y me hacen feliz. Despliegalas y se libre, siente el aire que choca contra tí, vuela a lo alto de todo aquello que sentías que atrapaba.
No dejes que pequeñas pero pesadas trampas te agarren, te paren, que te impiden seguir, que no te dejen volar. Ya saliste de aquella cueva, ahora vuela, vive esa libertad, conduce hasta lo alto donde llacen los sueños que se posan en cada uno de nosotros, donde aquellos sueños no son solo eso, sino que se transforman en algo llamado realidad.
Entonces cuando veas que cumples con todo eso que soño, espero que desde tús triunfos te acuerdes de aquello que te impulso, que te acuerdes de aquello que estuvo ahí y nunca te abandonó, aquello que te envolvió para curarte y cuidarte y dejarte libre cuando ya estabas sano para seguir volando.
Millones de bastardos, miles de imbéciles y una idiota que nadie notará.
Cantando duro aunque quizás más duro que el tenue sonido del viento golpeando todo a su paso o quizás de aquellos gritos algo melancolicos que brotan desde lo más profundo de su dolor. ¿No es así querido lector?


Comments
Displaying 0 of 0 comments ( View all | Add Comment )