¿Cómo podría verte a los ojos sin sentirme menos? Cada palabra tuya se enterró en lo más profundo de mi alma. Tratando de salir de aquel pozo; trepé aquella cuerda llamada esperanza para que al final fuera cortada por la afilada dureza de tus palabras; cayendo hasta tocar el fondo familiar. ¿Cómo podría hacerte feliz cuando ni yo mismo sé cómo serlo?
Me enseñaste que no importa qué haga, no merezco amor, porque en mí no hay perfección, no la que tú querías. Aún si tuviera un millar de virtudes, mi anhelo más grande era tu aprobación, porque después de todo me abriste tus brazos, sea por pena o cariño genuino, apostaba más por estel, probando así que no era la tan pesada carga que pregonabas yo era, que al menos todo tu sacrificio de cuidarme había válida la pena.
Ingenuo, no pensé que mi mera existencia era imperfecta e indeseable para tí. Entonces entendí, que el ser en el que puse mi inocente confianza, era el mismo que me dañaría una y otra vez, porque al final no importa cuantas veces lo intente. No importa.
Pero traté, te juro que lo intenté. Quererte como tú querías, ser lo que deseabas, hacerte feliz; ambos quedamos vacíos, sin conseguir nada del otro, la espera sería larga si ninguno deseaba ceder y después de perder gran parte de mi vida tratando de entenderte, hoy solo soltaré aquella cuerda, porque estoy seguro que encontraré una mejor manera de salir de ese pozo, que tú no eres la única salida, ni el último abrazo acogedor.
— Escrito inspirado en la canción In The End de Linkin Park
Comments
Displaying 0 of 0 comments ( View all | Add Comment )