P1

La verdad, nunca me sentí completa.


Hay pequeños días,

en los que el espejo me concede tregua,

en los que me deja verme bonita,

lo suficiente

como para creer que alguien, por fin,

podría mirarme,

aun si no estoy completa.


Y quizá por eso

tampoco nunca me sentí brillante,

ni confié del todo en mi mente

sin ordenarla antes,

como si pensar libremente

fuera un privilegio

que aún no me ganaba.


Con el tiempo aprendí a hacerme pequeña,

para no incomodar,

a callar lo que siento,

por asumir que no lo merecía.


Reducirme parecía más seguro

que pedir espacio.

Así empecé a mirarme como un borrador,

como si siempre faltara corregirme algo

antes de merecer atención.


Y aun así amé,

sin instrucciones,

con torpeza, pero de verdad,

dejando partes de mí

en manos que ya no están.


No me rompieron de golpe.

Fue despacio,

a fuerza de dudas,

de silencios que pesaban más

que cualquier rechazo.


Y aun así sigo aquí,

con el corazón intacto,

preguntándome en qué momento

confundí mi valor

con no haber sido suficiente para nadie.


0 Kudos

Comments

Displaying 0 of 0 comments ( View all | Add Comment )