


Cuando hablo de que a las mujeres les gustan los monstruos no me refiero a ese ex malvado que te hizo la vida imposible, sino a aquellos seres con características anormales y actitudes desviadas que de alguna manera terminamos sintiendo atracción por ciertos rasgos. Esto se puede ver con Crepúsculo, La Bella y la Bestia, Drácula, Nosferatu, Mi Novio es un Zombie, El Hombre Manos de Tijera, Frankenstein y sigue una infinita lista de filmes en los cuales se romantiza la idea del "Monstruo". Por el contrario, son pocos los filmes en que los hombres literal se enamoran de algún espécimen femenino con características realmente monstruosas.
El hecho de que haya en internet mujeres realmente atraídas por Frankenstein de Guillermo del Toro [me incluyo] me llevó a hacerme la pregunta: ¿Por qué sucede esto?
Primeramente, debemos entender el contexto histórico de este fenómeno. Desde la antigua Grecia a las mujeres se nos ha emparejado con monstruos o animales, ya sea por castigo o porque el sujeto cuenta con ciertas características personales que lo hacen "atractivo" para las mujeres.
Por ejemplo, en la historia del minotauro, donde Minos [el rey de Creta] pide a Poseidón un toro para sacrificar en nombre del dios, cuando este se lo entrega Minos se da cuenta de que el toro es hermoso y por ello decide sacrificar a un toro común de los que ya tenía. En castigo, Poseidón castiga a Minos con un hechizo donde Pasífae, su esposa, queda totalmente enamorada del toro, dando como resultado al minotauro. [Siempre las mujeres pagando por culpa de los hombres, ok]
Estas historias también se pueden encontrar en culturas como la egipcia y, posteriormente, llegaron historias como La Bella y la Bestia. En este contexto me llama mucho la atención cómo esta última historia representa a la mujer como una humanizadora del monstruo, donde mediante ella se puede llegar a domesticar la bestia, reforzando el paradigma de la mujer salvadora.
Ahora si a lo que vinimos.
Con la llegada de Frankenstein de Mary Shelley, casi 70 años después de La Bella y la Bestia, este paradigma de la mujer humanizadora de monstruos se refuerza, donde el "Monstruo" se logra percibir de una manera diferente a lo horroroso. Pero no solamente eso, sino que Mary también indagó en la faceta filosófica y existencial de qué es realmente "ser humano". Ya que Frankenstein, a pesar de que es un ser artificial fabricado por medio de partes de humanos muertos, está en búsqueda de lo que la mayoría de humanos queremos: aceptación, amor, entendimiento. Desde que es creado recibe el odio de su creador, quien en el fondo es su padre.
A lo largo de la historia lo que destaca de Víctor [el creador] no es su monstruosidad física, sino la emocional: una representación del rechazo que tenía su padre hacia él y posteriormente el de Elizabeth. También habla de la incapacidad humana por intentar entender lo diferente.
Por otro lado, la criatura estaba en una insaciable búsqueda del amor y la empatía, características que nos hacen profundamente humanos y que incluso él pudo desarrollar, pero de lo que carecían la mayoría de los personajes en la historia. Al enfrentarse al mundo se da cuenta de que el odio es inevitable y que la humanidad es el verdadero monstruo. Él no busca realmente la venganza, sino ser aceptado, demostrando tener mucha más humanidad que los que son "realmente" humanos. Haciendo una crítica a los prejuicios y los límites del "ser" humano.
Esta historia fue la base para la mayoría de los relatos posteriores relacionados con monstruos. Podemos desglosar gracias a aquello seis paradigmas en torno a las historias donde aparecen figuras monstruosas y todas alrededor de mujeres, siendo estas mediadoras de lo humano y lo monstruoso. Pero hoy nos centraremos en el de:
La única capaz de humanizar lo inhumano.
Para entenderlo debemos relacionar la historia con el contexto de Mary: después de perder a tres niños y poder recién concebir al cuarto embarazo, el trauma se refleja en cómo Frankenstein está hecho de distintas piezas. Asimismo, ese cuarto bebé fue reflejo de los tres que no sobrevivieron. La otra influencia es la muerte de la madre de Mary Shelley cuando ella era muy pequeña. Esto se deja entrever en el relato, donde la figura materna es endiosada pero además ausente. También se deja entrever que si hubiese llegado a haber una figura materna, esta sería la que le enseñaría la sensibilidad y la empatía a la criatura. Por esto Mary lo hace con una conciencia virgen enfrentándolo a un mundo violento: ella cree en la capacidad humanizadora femenina. [Es equivalente a un hombre escrito por una mujer xd]
Por esto mismo Frankenstein no pide un hermano o compañero, porque busca una figura femenina [como Elizabeth] que subraye el poder que tiene la feminidad de transformar lo que está fuera de la humanidad en algo cercano.
Okey, pero ¿en qué momento empieza la atracción?
Primero debemos entender que hay dos tipos de formas en las que se relaciona románticamente una mujer con un monstruo: la humanizadora y la domesticadora.
Cuando hablamos de aquella historia de mujer domesticadora, nos centramos en el modelo donde la humanidad del monstruo no es innata, sino que se construye a partir de su interacción con la sociedad, que lo moldea mediante el rechazo y la violencia. Este paradigma evoluciona con el tiempo hacia una forma más psicológica en la cultura popular contemporánea, donde el monstruo deja de ser físicamente diferente y pasa a ser un “hombre dañado” por traumas emocionales. Surge así el arquetipo moderno de la “chica buena enamorada del chico malo”, en el que se cree que el amor y la comprensión pueden sanar al hombre incomprendido. [I can fix him]
Por ejemplo, en Nosferatu se ve este estereotipo al presentar al vampiro no como una figura seductora, sino como una entidad obsesiva, posesiva y mortal. Aquí el vínculo con la mujer no conduce a la redención, sino a la destrucción, reforzando la idea del monstruo como agente activo de violencia, no como víctima.
En esta categoría también entran los hombres lobo: figura asociada al deseo, romper lo establecido, la lucha interna de lo humano y lo bestial, relacionado principalmente con la adolescencia.
Por otro lado, con Frankenstein se nos presenta un monstruo vulnerable que debe ser cuidado y protegido del mundo cruel [sale el instinto maternal]. Esto refleja también cómo es ser mujer: ser odiada y segregada por ser quienes somos. La criatura no eligió su cuerpo, pero aun así es repudiada por eso, castigada antes de hacer nada malo. Se podría decir que es un reflejo de las vivencias de las mujeres, sobre todo en esa época.
Son dos tipos de atracción: una ligada al deseo sexual y otra ligada a la feminidad y el amor que permite alcanzar la humanidad. La criatura no es sexualizada, sin embargo es bondadoso, curioso, empático y sensible, cuya existencia refleja las fallas de la sociedad.

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