¿Existe el Realismo Mágico?

Este será un un blog más al estilo de un ensayo y será algo largo así que si lo vas a leer completo mejor ponte cómodo antes. Yo no tenía pensado hacer este blog, de hecho iba a hacer algo más referente a la mitología griega, pero me como persona que le encanta la literatura tuve curiosidad por este debate.

Estos últimos días, o incluso semanas, en la comunidad de booktok ha surgido un debate interesante, un debate que, por lo que investigue, comienza una booktoker de user ‘‘Perrito Lector’’ la cual abre el debate alegando que el Realismo Mágico no existe dado que tiene características ambiguas y que es un invento de editoriales europeas para vender libros de autores latinoamericanos como algo exótico, lo cual llega a ser hasta cierto punto racista para con los escritores latinoamericanos actualmente.

A este debate se suman varios booktokers más y hasta editores y correctores, uno de estos booktokers, de user ‘‘Diegoysuslibros’’ el cual esta totalmente de acuerdo con la tesis de esta chica pero no solo la apoya sino que la refuta usando un ensayo académico del escritor guatemalteco ‘‘Dante Liano’’ y como persona curiosa que soy fui corriendo a leerlo, lo cual no fue difícil porque es lo primero que te aparece cuando buscas ‘‘El Realismo Mágico no existe’’ en google.

Ahora, en todo este debate hay cosas en las que estoy de acuerdo y cosas en las que no del todo. Específicamente hay dos argumentos que ni estos dos booktokers ni Dante Liano justifican lo suficiente como para convencerme de que el realismo mágico es una especie de alucinación colectiva.

El primer argumento parte a base de la idea: Es que no hay cararterísticas que sean inherentes a aquel grupo de obras literarias que solemos asociar al género, o subgénero, que nosotros denominamos como ‘‘realismo mágico’’ y que estas características se pueden encontrar en obras literarias y tradiciones fuera de Latinoamérica.

Nótese la contradicción: no hay nada que distinga al realismo mágico, pero, si lo hubiera, no sería único de América Latina. El realismo mágico es un género curioso por esto, existe y a la vez no del todo.

El otro argumento es que el Realismo Mágico es, mejor dicho, un término de marketing inventado por las editoriales europeas para etiquetar todas las obras que exportaban de Latinoamérica en épocas de guerra y que se sigue aplicando hoy en día a todo aquel autor latinoamericano que consigue cierto grado de reconocimiento internacional y que eso es de alguna forma, limitante para la creatividad de los autores latinoamericanos y exotizante y colonialista y despolatizante.

Es verdad que hay partes con las que estoy de acuerdo y partes en las que a mi parecer estos booktokers y Dante Liano están… de cierta forma hablando fuera de foco.

En lo que sí estoy de acuerdo es que hay obras literarias cuyas características nos harían ponerlas en la caja de ‘‘Realismo Mágico’’ si hubieran sido escritas en otro contexto geográfico, aquí un ejemplo:

‘‘Después de la noche de tormenta de Santa Rita, Gregorio Sánchez se despertó convertido en un enorme cascarudo.’’

Pero lo que eso significa es que hay características comunes entre estas obras más allá de la nacionalidad de los escritores de dichas obras, las cuales se repiten con la suficiente frecuencia como para generar un patrón reconocible y que no es simplemente Fantasía; aunque quizás podríamos considerarla un subgénero o una rama de ella.

Bueno, ahora si comencemos a desglosar mejor esto.

Porque acá es donde empiezo a estar en desacuerdo: esta idea de que el ‘‘Realismo Mágico’’ es una invención del marketing del monopolio editorial es totalmente cierta… pero también es cierta de todos los géneros literarios modernos.

Por ejemplo, antes de Sarah J Maas, ya había obras de alta fantasía con mucho contenido romántico y erótico pero no se le llamaba ‘‘Romantasy’’ porque ese término en un invento del marketing moderno para clasificar todas aquellas obras que tienen características comunes para que sea más sencilla su venta.

Los géneros literarios siempre son una construcción a posteriori: alguien escribe un libro, este libro se populariza, otros escritores deciden escribir un libro con elementos o características similares, y con el tiempo aparece un académico o un vendedor de libros que decide:

‘‘Vale, todos estos libros donde hay un misterio y un detective, esos se llaman policiales; si el detective es rudo y cínico, eso es un policial negro; si hay dos personas que se enamoran, eso es un romance; y si se enamoran en una tierra fantástica, eso se va a llamar romantasy; y si la ambientación es en el mundo cotidiano, pero hay elementos fantásticos que son aceptados como parte de la cotidianidad de los personajes, será Realismo Mágico’’.

Una de las cosas que dice Dante Liano con las que estoy de acuerdo es que las editoriales europeas aplicaron y aplican el término ‘‘Realismo Mágico’’ a obras que no encajan en él y que es posible que haya autores latinoamericanos que terminen encasillados en el género aunque no lo trabajen.

Pero de nuevo, esto es cierto de todos los géneros. El objetivo de un escritor es hacer una obra literaria y el objetivo de una editorial es venderte un libro y es mucho más fácil para ellos venderte un libro si tienen una forma rápida y digerible de explicarte que es lo que te están vendiendo aún a costa de limitar el valor artístico de la obra.

No estoy de acuerdo con Perrito Lector ni con Liano cuando dicen que el término ‘‘Realismo Mágico’’ suaviza o esconde o despolitiza los temas políticos y controversiales de las obras. Primero, porque en algunas de estas obras, los temas políticos son tan explícitos, están tan en primer plano, que sería imposible ofuscarlos con una simple etiqueta genérica; y segundo, porque caen en la falacia de pensar que que hay ciertos géneros literarios que no pueden ser políticos porque tienen elementos irrealistas, cuando la fantasía y la ciencia ficción son posiblemente los géneros literarios que más naturalmente se usan para discutir temáticas sociales y políticas.

Que alguien no pueda encontrar el tema político en una novela solo porque tiene elementos maravillosos que lo distraen es más problema de ese tipo de personas. Por algo es importante tener un buen desarrollo de la lectura crítica.

El realismo mágico es uno de esos temas sagrados en la literatura latinoamericana. Decir que es un subgénero de la fantasía ya es bastante blasfemo; decir que no existe va a hacer que te hagas viral en Tiktok, pero… ¿Y?

No creo que no debamos criticar el término ‘‘Realismo Mágico’’ solamente porque es un género sagrado pero, en mi opinión, esta tesis está incompleta.

Digamos que el término ‘‘Realismo Mágico’’ es impreciso y no es un buen descriptor para el subgénero.

Digamos que es problemático y colonialista y está mal aplicado.

Todo lo que quieras.

¿De que otra forma lo podemos llamar? ¿Real maravilloso? ¿Irrealismo? ¿Fantasía mitológica? ¿Fantasía campestre? ¿Por qué te parece ese término que estas proponiendo es más preciso que ‘‘Realismo Mágico’’?

Estas clasificaciones importan no solo en el contexto del mercado editorial; importan en el contexto de la crítica literaria; importan si queremos ponernos a hilar fino y separar el realismo mágico puro de los escritores latinoamericanos encajonados en el género por el simple hecho de ser latinoamericanos y criticar a los que hicieron ese encajonamiento en vez de solo culpar al género.

Así que no, yo no estoy convencida. Para mí, el realismo mágico existe.


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