Desperté con el sonido de platos rotos y un crujido metálico, como garras arrastrándose sobre el suelo. Bajé a la cocina temblando, con un cuchillo en la mano, para saber de que se trataba, la luz del bombillo parpadeaba y entre los destellos alcancé a ver algo: una figura enorme, encorvada, devorando algo en la mesa, su espalda estaba cubierta de carne abierta, como si la piel se hubiese desprendido sola. Cuando me vio, gruñó, sus dientes eran los de un animal feroz y sus ojos los de un humano; corrí contra él antes de que me atacara, clavé el cuchillo una y otra vez, sintiendo cómo se hundía en la carne caliente, escuchando el sonido repulsivo de órganos rompiéndose. El monstruo chillaba, pero yo no paraba, tenía que matarlo, tenía que salvarme.
Cuando por fin cayó inmóvil, la luz se estabilizó y frente a mí no había un monstruo. Era mi madre, con el delantal manchado de sangre, los ojos abiertos de par en par, mirándome como si yo fuera la bestia. Me quedé quieto. El cuchillo aún estaba enterrado en su abdomen y en el piso, los platos rotos seguían esparcidos, solo estaba preparando la cena.
No sé qué es peor: que el monstruo nunca existiera…
o que aún escuche sus gruñidos detrás de mí, esperando que vuelva a apagar la luz.

Comments
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HYPERN0VA
Amigo... por qué no hay una opción de dar más kudos joooder
Me atrapaste, es literatura.
¡Muchas gracias, bro!
by Luis Sierra; ; Report