Anhelo el reencuentro entre ambas almas. Poca idea tenga sobre lo sucedido entre nosotros, ¿qué me falló? ¿Qué nos falló? ¿Por qué tu ausencia me dejó en profunda tristeza?
Nos hemos perdido, y nos hemos vuelto a perdonar; perdonar pecados que de adolescentes cometimos sin pensar, sin reconsiderar. Nos creíamos totalmente sabios cuando apenas y sabíamos el duro significado de amar.
Podríamos decirnos mil tonterías, podríamos discutir y pensar que teníamos la absoluta razón y nuestros propios pensamientos eran los verdaderos, que el otro estaba equivocado y no sabía lo que estaba pensando.
Y aún duelen, todas aquellas palabras que en su tiempo eran llenas de cariño y aprecio, ahora se habían vuelto completo sacrilegio y manifiesto de un rencor que nunca existió.
Y el sentimiento de melancólico por aquellos días fugaces dónde compartíamos pequeños detalles y grandes momentos de nuestras vidas sigue teniendo un peso innumerable en mi vida. Día con día, pienso, que ni siquiera busco en tenerte de vuelta para amarte como un loco y esperándote con la puerta del amor abierta; busco más, busco los días que hablábamos sin pensar y pensábamos sin hablar, donde podíamos ser nosotros mismos sin miedo a lo que el otro pudiera pensar. Cuando éramos tan transparentes que podríamos haber desnudo nuestra alma el uno al otro, por error fui yo quien decidió entregar aquel tesoro.
Y al momento de notar que aquello no era realmente apreciado, ni siquiera notado, me derrumbé en ruinas de amor hechas polvo, creyentes de que podrías venir nuevamente a tomarlas y reconstruirlas para siempre. Me equivoqué en pensar que eso podría haber sido coherente, pues contigo nunca corría mi suerte. No había amor recíproco ni mutuo, no había algo correspondido entre nosotros, podría ahogarme en llanto quinientos días y setenta noches pensando en por qué yo te tenía que anhelar tanto.
A pesar de ello, buscaba seguir mostrando mi adoración hacia ti por completo, pese a tus pensamientos de creer que yo no te adoraba tanto como lo hago y puedo seguir haciendo. Creías que no te querría lo suficiente, ¿será por los pequeños grandes reclamos de aquella noche? ¿O por qué no fui lo suficientemente devoto para tu propio gusto?
Aunque nos dejábamos, no podíamos soltarnos del todo, nos despedimos mil veces, y un mil más volvimos a encontrarnos y charlar como si eso no hubiera pasado. Creo que no podemos estar juntos el uno con el otro, pero tampoco separados, y esa idea me invade la cabeza cada que la nostalgia y la melancolía me golpean.
¿Por qué nunca fui tu elegido? ¿Querrías que fuera uno de tus amores? Yo lo quería. ¿Por qué no pude ser cómo ellos? Me buscabas defectos pero también coincidencias, ¿cuántas veces no me dijiste que me podría parecer a él oa ella? Qué hubieras deseado amarme tanto como a ellos, mencionaste algunas veces, ¿es que acaso nunca fui lo suficiente? Daba lo que más podía para estar a la altura de los que veías lejanos, pero a mí me tenías tan cerca... Y de igual forma me terminabas ignorando. No te culpo, no te odio, solamente buscaba amor donde no había ni atisbo de él, ni siquiera trozos. Sabía que no debía sentir lo que sentía, ni admitirlo abiertamente hacia ti en un momento de debilidad y niñeria. Sin embargo, igualmente me permití sentirlo, y ahora eso es lo mismo que quiero enterrar vivo.
¿Si yo fuera de ellos te gustaría? O, ¿si ellos eran yo? Es una tonta y absurda comparación, porque aunque fuese así, tu corazón no pertenece a mí.
Y lo que algún día creímos y tomamos como conexión, ahora es un simple recuerdo de lo alguna vez creí, que sería mi primer amor.
Comments
Displaying 0 of 0 comments ( View all | Add Comment )