Hoy he entendido que el miedo a contar la verdad muchas veces está más en nuestra cabeza que en la realidad.
Hace un tiempo estuve pensando en contar algo importante a mis padres, pensaba en mil escenarios antes de hablar con ellos: dudas, silencios incĂłmodos, palabras que tal vez dolerĂan... Pero decidĂ confiar, y es lo mejor que pude hacer.
No fuĂ© perfecto, tampoco de pelicula. Fue real, y eso lo hizo valioso. Contarles que tenĂa novio no cambiĂł quien soy (y tampoco se lo tomaron mal). AprendĂ que confiar en nuestros padres no significa que siempre vayan a entender todo de inmediato, sino que merecen la oportunidad de conocernos tal y como somos. Hablar desde el corazĂłn no garantiza respuestas perfectas, pero sĂ nos 'libera' de cargar solos con lo que sentimos.
Si estás leyendo esto y hay algo que quieras decirles a tus padres, quizá hoy no sea el dĂa, o quizás sĂ. No siempre es fácil hablar con los padres. Tampoco tiene por quĂ© salir perfecto. Pero guardárselo suele pesar más que decirlo.
 CHAOOOO!!!
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