Adiós sábado, hola domingo.
Creo que hay algo de lindo en desperdiciar tu sábado, estando tooooodo el día tirado en la cama, leyendo un BUUUUEN fanfic. Si, un fanfic. A veces olvido que no soy más una adolescente y que tengo obligaciones y cosas que debo de hacer... es que hoy me sentí de esa manera. Quitando lo depresiva... porque tal vez lo siga siendo pero no tanto como en esas épocas... creo.
Pero, volviendo al tema principal. Que cosa buena, maravillosa, increíble, cuando podes conectar con un simple fanfic que contiene una historia tan increíble y uno no puede dejar de leer. Es una adicción. Bendito sean los fanfics y esas personas que se toman el momento de escribirlos. A ver, tuve mi etapa de escribirlos y nunca fui buena. Pero, sé cuanto tiempo lleva y todo lo que se debe de editar y bla, bla, bla. Mucho trabajo.
Entonces te encontras con un fanfic de cuarenta y seis capítulos, con slow burn, con peleas constantes y drama, más drama, traumas, llantos, confusiones, chisme, TODO. Y uno cae. Cae tanto en toda la historia que terminas leyendo hasta las seis de la mañana... es así. Y apenas desperté al mediodía, seguí leyendo y desde entonces, no pare. Solo me tome un momento para expresarme en este lugar. Tal vez más adelante, vea esta entrada de blog y me sienta avergonzada de mí y como pase mi sábado pero... si sacamos algo bueno de esto, nunca tengo tiempo de leer. El tiempo se va muy rápido para mí y nunca encuentro el momento indicado. Es decir, ni siquiera pude hacerme tiempo para leer todo lo que en el profesorado me mandaron (aunque en parte también se debe a que algunas cosas eran pura mierdita). Pero una se hace tiempo para leer el ship enamorándose de distintas maneras en distintas historias.
En fin. Mucha emoción.
Comments
Comments disabled.