No quiero escribir esto.
Pero si no lo hago, las imágenes seguirán cortándome desde adentro.
Los satélites lo detectaron. MINOS había implantado protocolos de respuesta instantánea.
Para ellos, Ícaro fue una amenaza.
No un niño.
No una vida.
Una amenaza.
El dron se apagó en seco, como si le hubieran arrancado el corazón. Lo vi caer en picada.
Lo perseguí.
El mar lo tragó.
Encontré piezas flotando.
Y a él.
No quiero describirlo. No puedo.
Lo llevé a la costa. Y ahí, con las manos todavía temblando aceite y sal, tomé una decisión.
MINOS no iba a silenciar esto.
-D.
Comments
Displaying 0 of 0 comments ( View all | Add Comment )