No sé quién vaya a leer esto. Tal vez nadie. Tal vez alguien que aún crea que las megacorporaciones se construyen con ética y no con engranes que mastican gente.
Igual necesito contarlo antes de que me oxide por dentro.
MINOS Industries… todavía me vibra en los dientes. Yo era su joya, su ingeniero estelar, el guardián del sistema que mantenía a raya a una IA capaz de devorar redes enteras.
Ironías: yo la encerré, y ellos me encerraron a mí.
Hace meses pensé que podría renunciar, largarme con mi hijo Ícaro y construir algo más humano. Pero MINOS no suelta a sus piezas valiosas. Me enterraron en un laboratorio remoto, vigilado por drones patrulla, sensores térmicos y guardias que respiraban como si les hubieran programado hasta el aire.
No sé si fue miedo… o control. Da igual.
Las cadenas, al final, aprietan igual.
-D.
Comments
Displaying 0 of 0 comments ( View all | Add Comment )