Aurora III



Hoy es uno de noviembre; en seis minutos serán dos o más. Sabes que soy mala en matemáticas.
Seré simple: no sé usar palabras extrañas porque no me las sé.

Noviembre empezó, y dejaré de escribirte.

Aún te detesto un poco, pero sabes, soy incapaz de odiarte por años o de desearte el mal.
Sigo enojada, pero hay cosas que no puedes manipular ni darles la forma que tú quieres. Y, como dices, es difícil querer algo que realmente no puedes tener; Tampoco puedes perder algo que nunca tuviste.

Todavía te reviso en cuentas que pasan desapercibidas; intento descifrar cómo te sientes ahora.
Sé que no lo haces, pero aún escucho las antiguas playlists que me dedicaste, así como yo las que te dediqué.
Aún sigo componiendo canciones tontas para ti.
A veces desearía que me hubieras convertido en una “novia de prueba” como la que tuviste, si eso era lo que querías, si no querías nada serio más allá de tontas tensiones románticas.
Si al menos así conseguiría besarte en aquella pequeña reunión de noviembre… repito, tenía muchas ansias de salir contigo.

Me viste de todas las formas, menos como una novia oficial.
No sé si solo jugaste conmigo por un rato al saber que realmente te deseaba, o si realmente sentías algo, pero tus propios monstruos te alejaron de mí y de cualquier intento de comunicación.
No lo sé, tampoco quiero saberlo.

Ya ni siquiera deseo que te hayas quedado.
Afirmo: esto debía acabarse hace mucho.
Esto solo es un dolor que no durará por siempre.
Realmente no sé por cuánto tiempo te tendré en mi mente.
Tú me olvidarás eventualmente, conseguirás otra persona.
Es mentira lo que dices.

A veces hay que quitarse el orgullo de decir cuánto la amaste, cuánto la esperaste, cuánto lloraste por esa persona, cuánto la presumiste, cuánto le escribiste.
Tampoco vale la pena mostrárselo en la cara a esa persona; al final, cuando se van, se van.
Cuando te olvidan, te olvidan
Cuando quieren cambiarte rápidamente por otro amor de secundaria, te cambian.
Y cuando prefiere besar a una persona que no conoce por completo, se deja besar.
No vale la pena decírselo.

Es mejor decir adiós que empezar desde cero.
A veces me entristece que no intentaras comunicarte ni un poco, ni siquiera para terminarlo por tu cuenta.
Como siempre, te buscaba yo, te esperaba yo… y bueno, al final lo terminé yo.

Eres así: nunca buscas a alguien realmente, y no sé qué esperaba de ti conociéndote tan bien.

Ten una buena vida, vuelve a enamorarte, juega un poco, ten una buena vida.
Pero realmente ahora, Aurora, deseo nunca volver a verte.

Es noviembre.
Espero poder seguir adelante y no perseguirte en mis sueños.
Ojalá vueles lejos de aquí.
Te deseo bien, pero nunca te aparezcas
Creo que lo consideraré un acto de amor, supongo: el último acto que quizás nunca me diste realmente.

Tan solo fui una relación homoerótica, un evento canónico, alguien de relleno y una exnovia para ti.
Pero para mí, lo fuiste todo: incluso la futura esposa, la futura vida.
Fuiste el pasado y el presente. Lo fuiste todo.

Así que déjame olvidarte, olvidar tu rostro y tu voz.
Me haré ese favor a mí misma.

No te ha de importar mucho. 

Adiós, Aurora.



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