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Category: Writing and Poetry

FANFICTION: It was not your fault Dae-ho

 It was not your fault Dae-ho by [_Mitch_]
 Squid Game (TV 2021)

Rating: Not Rated

Archive Warning: Major Character Death

Category: M/M

Relationships: Kang Dae-ho/Original Male Character, Kang Dae-ho/Tan Sun-hi (Original Male Character)

Additional Tags: Canon-Typical Violence, Emotional Hurt/ComfortShared Grief, Original Character Death, Canonical Character Death, Unhappy Ending, Death because of self-harm.

Language: Español

Summary: Donde Sun-hi sigue lamentándose por la muerte de Jung-bae después de la rebelión. Y en un último acto de amor, consuela a Dae-ho quien también está atravesando por el mismo duelo. 

De paso le ayuda a comprender que las cosas pasan y no podemos culpamos siempre por lo que está fuera de nuestro control.


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La música que anunciaba el inicio de otro día llenaba el lugar, Sun-hi apretaba los párpados por la molestia de la repentina luz sobre ellos. Restregó con algo de molestia su cara mientras terminaba de levantarse, observando el alrededor de la habitación, el lugar que durante 6 días se había vuelto una pesadilla en vida para todos los que eran forzados a continuar jugando.

Por fin pudo obtener la fuerza para levantarse, poniendo todo su peso sobre su brazo izquierdo y recibiendo una punzada de dolor acompañada de un siseo.

—Mierda... —al mirar hacia la extremidad se dio cuenta que la cortada parecía haber empeorado, no sangraba como antes, pero se notaba como la falta de atención había hecho que esta se infectara.

Apretó un momento esa zona, resistiendo el dolor que esto le provocaba intentando parar el poco sangrado que aún no se dignaba a desaparecer.

«Jugadores, el cuarto juego está a punto de comenzar. Por favor, sigan las instrucciones y diríjanse hacia la zona de juegos.»

Aquella voz demostraba que la tranquilidad había terminado, el muchacho salió de la cama para seguir al resto de jugadores quienes iban formando la línea hacia aquellas escaleras que parecían laberínticas. Después de la rebelión, las circunstancias se sentían más tensas de lo normal, Sun-hi observó a las caras conocidas, pero no vio apropiado acercarse.

Sin embargo, terminó cruzando miradas con Dae-ho quien no la sostuvo ya que inmediatamente miró hacia otro lado. Evitando totalmente el contacto con cualquiera de las personas que conocía, como si supiera lo que pensaban sobre él.

¿Pero realmente los demás lo veían de esa forma o era la simple culpabilidad la que provocaba en Dae-ho aquel sentimiento de vergüenza?

Sun-hi trató de no pensar en aquello, tampoco estaba en las mejores condiciones mentales para ponerse a juzgar lo sucedido. Aún procesaba el duelo de saber que todos los que habían participado en la rebelión estaban muertos.

Entre ellos Jung-bae...

Los sentimientos del castaño se sentían embotellados, como si le fuera imposible llorar a pesar de estar sintiendo una inmensa tristeza después de escuchar ese «Jugador 390, eliminado». Ni siquiera podía imaginar el dolor de los demás, quizás por eso toda la situación era tensa, esa incertidumbre de no saber cómo deberían actuar después de la muerte de personas cercanas.

¿Deberían tomarlo con calma, pasar de página rápido, fingir que nada sucedió y seguir con la jornada?

El shock era tan fuerte que ni siquiera el ver los cuerpos colgados de manera tan grotesca provocó que Sun-hi soltara alguna lágrima, algún grito o algún llanto. Nada, solo más tristeza a su ya depresivo estado.

Sun-hi pensó en que lo que le pasó a Jung-bae lo afectaría más, pero quizás realmente sus sentimientos no fueron más que un simple momento de vulnerabilidad al que el hombre mayor ofreció consuelo.

O quizás simplemente era lo suficientemente egoísta como para seguir con su vida a pesar de que hace un par de horas estuvo llorando hasta el cansancio por el miedo de perderlo.

Más todos esos cuestionamientos pasaron a segundo plano cuando se dio cuenta que había estado disociando por un largo rato, siendo solo sacado del trance gracias a qué otro jugador le dio una palmada para hacerle notar que era su turno para acercarse a la máquina de chicles. No había escuchado ninguna de las instrucciones, pero por lo que vio, todos tenían una bola de un color distinto —rojo o azul— y saber de dónde la obtuvieron tampoco era una ciencia de otro mundo después de fijarse que la máquina era las que las dispensaba de manera equitativa.

El sonido del mecanismo girando fue lo que se escuchó mientras los demás jugadores observaban a Sun-hi frente a la máquina, tomó la pelota que le había tocado y se giró, mostrando que era una de color rojo. El muchacho no reaccionó más allá de una leve confusión antes de ponerse junto al resto del grupo que también había obtenido ese color.

Aprovechando que estaba un poco más lúcido, empezó a mirar alrededor. Al parecer realmente estuvo fuera de sí porque prácticamente era de los poco que quedaba por obtener su color de equipo. Todos a los que conocía ya habían recibido su color.

Jun-hee, la Sra. Jang y el Sr. Seong eran del equipo rojo como él.

Yong-sik, Hyun-ju y Dae-ho eran del equipo azul.

Eso significaba que cualquiera que fuera este juego, cabía la posibilidad de que tuviera que enfrentarse a quienes consideraba sus amigos.

Una vez que todos los jugadores fueron designados, les explicaron las reglas. El juego se llamaba “Las escondidas”, los azules eran los que se tendrían que ocultar mientras que los rojos serían los buscadores. No parecía muy complicado, en especial cuando los azules recibieron llaves junto a la explicación sobre las dos opciones que tenían: 1) buscar las salidas dentro del mapa de juegos, o; 2) esconderse en las salas seguras hasta que pasara el tiempo. Salas que solo se abrían con las llaves que los del equipo azul habían recibido.

Pero aquello tan simple se notaba injusto desde la perspectiva de los buscadores, quienes empezaron a reclamar su evidente “desventaja” al decir que eliminar a los azules sería más difícil a puño limpio si estos tenían forma de escapar con las llaves. Porque sí, los buscadores no solo tenían que encontrarlos para ganar el juego, sino que también debían asesinar a los que encontraran.

El hecho de saber que tenían que forzosamente matar a alguien para pasar al siguiente juego fue suficiente como para que Sun-hi volviera a disociarse, siendo el único que no reclamaba en medio de toda esa turba furiosa por la “injusticia” cometida. Fue entonces que los guardias explicaron sobre un par de objetos que aún les faltaba por recibir a los buscadores.

Un cuchillo.

O bueno, una navaja para ser más específicos.

Las quejas cesaron por un momento, hasta que eran los del equipo azul los que ahora se notaban inconformes. Exigiendo de igual forma algún tipo de protección adicional por lo peligrosos que se habían vuelto los buscadores con las nuevas armas.

No parecía que las cosas fueran a parar allí si continuaban de esa forma, por lo que la última ventaja que le dieron a ambos equipos fue que tendrían 5 minutos para intercambiar de bando —y de suerte— si ambas partes estaban de acuerdo. Con ello, el contador dentro de la habitación parpadeó, marcando los 5 minutos para después empezar a bajar.

Muchos aprovecharon esto, en especial los que estaban sedientos por el poder ser los buscadores y los que se sentían demasiado cobardes como para empuñar el arma. Sun-hi simplemente permaneció sentado en una de las esquinas de la habitación, un par de jugadores del equipo azul se le acercaron para intercambiar, pero su lucidez era muy esporádica. A ratos parecía estar más como un muerto en vida, con la mirada perdida y sin reaccionar hacia lo que los demás dijeran.

Al poco tiempo de que los 5 minutos se terminaran, Sun-hi pudo salir de su estado disociativo gracias a la voz femenina de los altavoces. Nuevamente observando a su alrededor para notar si alguien de los que conocía había logrado darle un giro a su “destino” en aquel sangriento juego.

Ahora entre los buscadores estaba Yong-sik, quien había intercambiado puestos con su madre. Jun-hee, Hyun-ju, Dae-ho y el Sr. Seong continuaban en sus respectivos equipos.

Cuando parecía que nadie más estaba dispuesto a un intercambio, la voz femenina de los altavoces indicó que los azules serían los primeros en entrar al mapa de juegos. Además de que contarían con una ventaja de 2 minutos hasta que los buscadores fueran “liberados”. Sun-hi se estaba mentalizando para lo que tendría que realizar, mirando con angustia a los que conocía, suplicando a quien sea que estuviera allá arriba que les permitiera sobrevivir.

Fue en una de estas ocasiones en las que cruzó nuevamente miradas con Dae-ho, la cual duró unos segundos más que la anterior, pero aún se podía notar la vergüenza y ahora un cierto miedo de parte del marín. Sun-hi se sentía de cierta forma culpable por también haber ignorado —aunque sin intención— al muchacho. Debería haberse acercado, decir algo o al menos mostrar que estaba para apoyarlo después de lo que sucedió, pero al parecer sus pensamientos sobre ser egoísta no estaban tan alejados de la realidad.

El distraerse dentro de su propia mente no le dejó ver que hubo un último cambio antes de que los que se ocultaban se fueran. Ese fue Jun-hee quien intercambió con el jugador 333, ahora ella también formaba parte de los azules.

Una vez que todos los del equipo contrario se fueron, el cronómetro empezó a contar. No existía un tic-tac del reloj, pero el silencio era tal en la habitación que hasta de manera inconsciente podías sentir los segundos pasando tan lentamente. La mayoría de los buscadores ansiosos porque llegara a 0 para ir detrás de sus presas.

3… 2… 1…

El cuarto juego había comenzado oficialmente.

La mayoría de los buscadores fueron por su cuenta, tomando un camino de los tantos que había y empezando a buscar a cualquiera de los azules que pudiera estar vulnerable. Hubo otros que hicieron una alianza, Sun-hi simplemente escuchaba las risas de unos cuantos que se alejaban.

No pasaron muchos segundos antes de que el muchacho se quedara solo en el inicio del mapa, observando los diferentes lugares por los que podía ir y terminara por decidirse por el que se veía menos confuso.

Caminaba con precaución, habían puertas cada ciertos metros, pero muchas de ellas estaban bloqueadas por lo que Sun-hi no era capaz de abrirlas. En general el juego parecía estar hecho de forma en que solo se pudiera avanzar con las llaves, lo que demostraba realmente la ventaja de los que se escondían, pero a la vez entre más puertas estos abrían, más formas de avanzar tenían los buscadores.

Así que a pesar de que en un principio los que se escondían tenían la ventaja de avanzar rápido, tenían que encontrar una salida para asegurar su supervivencia ya que en algún punto habría tantas puertas abiertas que fácilmente participantes de equipos contrarios podrían chocar con el otro, volviéndolos una presa fácil a los del equipo azul.

—¡AHHH! —un grito desgarrador seguido un sonido sordo, como si un algo pesado hubiera caído de golpe al suelo.

Esto hizo que Sun-hi volteara con miedo hacia atrás, encontrándose al final del pasillo con la mirada vacía de uno de los jugadores del equipo azul. A los pocos segundos un buscador apareció por esa esquina, observando desde donde estaba a Sun-hi.

Esa mirada sedienta de sangre envío un escalofrío por toda la columna vertebral del muchacho, haciéndole tropezarse cuando caminó hacia atrás. Quiso levantarse enseguida, pero por los nervios de la situación terminó agarrando el cuchillo por el lado del filo.

—¡Carajo! mierda… —su brazo izquierdo no era el único que estaba sangrando, sino que ahora también su mano derecha tenía un corte importante. Si su plan era usar esa mano para apuñalar a los otros, ya podía ir descartando la idea por completo.

El pánico lo invadió completamente y en cuánto pudo estabilizarse adecuadamente salió corriendo, recordaba que según las reglas los del equipo rojo no podían atacarse entre sí, pero con lo desquiciados que estaban todos Sun-hi no podía darse el lujo de confiar en alguno de ellos.

Cuando sintió que ya no corría tanto peligro se detuvo después de entrar en una puerta que llevaba a unas escaleras. Para sentir algo de seguridad, cerró esta misma antes de revisar su mano.

La respiración agitada solo empeoró cuando notó como el corte no iba a dejar de sangrar en un futuro próximo. Quería acreditar el dolor de cabeza y el mareo al estrés de la situación, y no que fuera la consecuencia de haberse estado desangrando de manera lenta.

Si así se ponía simplemente por ver a alguien muerto, ni siquiera quería imaginar lo que sería intentar asesinar a alguien. Había más probabilidades de que un azul apuñale a Sun-hi, que las de que este fuera capaz de matar a algún jugador del equipo contrario.

—Estoy jodido… —dijo en un susurro, riendo amargamente después por lo irónico de la situación— supongo que la suerte se me tenía que acabar en algún punto. He estado sobreviviendo por puro milagro…

Sentía que el corazón se le iba a salir, así que intentó calmar sus respiraciones. Tanta adrenalina solo hacía que la sangre bombeara continuamente, por lo que se desangraba muchísimo más con cada minuto que pasaba.

Justo cuando Sun-hi sintió que sus latidos eran más relajados, un nuevo estruendo lo sacó de esa tranquilidad. El sonido vino de detrás de la puerta que estaba la parte de arriba de las escaleras, quizás no fue la idea más inteligente dejarse llevar por la curiosidad.

La puerta necesitaba una llave de ese lado para ser abierta, Sun-hi no sabe si sentía aliviado o preocupado por este desenlace. Más al ver la sangre rodar un poco por la hendija inferior de la puerta, supo que el hecho de que esta estuviera bloqueado era lo mejor.

Aunque el momento en que se regresó sobre sus pasos tuvo un pequeño encuentro con alguien inesperado, pero familiar. Era-

—¿Dae-ho? —la voz de Sun-hi se escuchó agotada, quizás propio por lo acelerado que había estado hasta hace solo un par de minutos.

Por su parte, Dae-ho quedó petrificado un momento no sabiendo que debería hacer, simplemente observando en qué estaba se encontraba el contrario. Brazo y manos heridas, sangre salpicada en el rostro y otro poco que chorreaba de su mano derecha.

La mirada de Dae-ho, aunque duró solo un par de segundos, fue lo suficientemente intensa como para que Sun-hi reaccionara en consecuencia. Él mismo mirando hacia abajo para ver el desastre en el que había terminado.

—N-No es lo que crees, es-

—¡No me mates, por favor! —un grito los interrumpió, ambos voltearon hacia el sonido. Aunque solo fue Dae-ho quien pudo quizás identificar de dónde venía específicamente, ya que apenas reaccionó subió las escaleras hasta estar al lado de Sun-hi.

—Vamos, tenemos que escondernos —eso fue lo único que Dae-ho logró decir antes de desbloquear la puerta y tomar el antebrazo del contrario para jalarlo rápidamente hacia alguna de esas habitaciones seguras.

Fueron solo un par de minutos hasta encontrar una de esas, parece que nadie había pasado por ese lado del mapa ya que la puerta se encontraba bloqueada y el ambiente en general se sentía menos pesado. Como si lo lúgubre de las muertes aún no lo cubriera del todo.

Esa sensación de tranquilidad se volvió más presente cuando observaron la decoración dentro de aquella habitación.

Una preciosa noche estrellada.

—Deberíamos estar bien por ahora —Dae-ho rompió el silencio, aún si mirar directamente a Sun-hi.

Parecía que estaba observando constantemente las afueras de la habitación por unos instantes antes de cerrarla por completo y voltearse, soltando un suspiro de alivio por tener un momento de paz en medio de todo ese caos.

—Perdón por arrastrarte hasta acá, pero-

El muchacho de la coleta ni siquiera pudo terminar de hablar cuando recibió un fuerte abrazo de parte del de lentes. Un abrazo tan cargado de cariño y alivio al que Dae-ho no supo si corresponder, pero viendo que Sun-hi no lo soltaba decidió rendirse a ello y abrazarlo de vuelta.

—No sabes lo aliviado que estoy de verte vivo —al alejarse un poco del abrazo se podía ver como Sun-hi tenía una sonrisa sincera en su rostro— …dioses, lo siento por no haber dicho algo antes. Estas últimas horas han sido tan confusas…

Al haber una evidente diferencia de altura, Sun-hi aprovechó esa cercanía para acomodar un par de cabellos que el otro tenía estorbándole en la cara.

—Está bien Sun-hi, no los culpo por hacerlo… —al sentir los toques en su cabello no pudo evitar suspirar ligeramente, pero después pareció caer en cuenta de la situación y se alejó del contrario.

Dae-ho entonces se acercó nuevamente a la puerta, decidido a irse, pero un grito lejano lo hizo temblar. Quedándose con la mano en la manija al ser incapaz de reunir la suficiente voluntad para continuar.

Sun-hi pudo escuchar como la respiración del contrario se aceleraba ligeramente y al acercarse simplemente recibió una reacción repentina de parte de Dae-ho. Quien se alejó nuevamente, solo que está vez se fue a sentar cerca de una de las esquinas de la habitación.

—Él tenía razón —Dae-ho decía esto mientras recogía sus piernas, aun evitando el contacto visual con su compañero— todo esto es mi culpa…

La voz quebrada de Dae-ho al decir esa frase fue seguida nuevamente por un sollozo imperceptible, pero no hizo falta escucharlo para que Sun-hi decidiera acercarse y sentarse al lado de él.

—Solo estaba… —ni siquiera pudo decir la palabra sin antes comenzar a sollozar.

Dae-ho repetía constantemente entre murmullos la frase «Lo siento…» mientras estaba en esa esquina, ni se había fijado que Sun-hi continuaba observándolo con una expresión afligida por la actitud del contrario, pero a su vez también había comprensión en esa misma mirada. El castaño sabía que Dae-ho estaba avergonzado por lo sucedido y que este no querría mirarlo por lo mismo, podía entender ese sentimiento de haber decepcionado a quienes esperaban todo de ti.

Incluso si las situaciones no eran ni remotamente similares, Sun-hi comprendía la reacción de Dae-ho y jamás lo había culpado por ello.

—No creo que sea tu culpa —Sun-hi entonces se sentó al lado derecho de Dae-ho, forzando ese contacto visual que el muchacho de la coleta había estado evitando hasta ahora.

El rostro del chico se encontraba sudado, sus mejillas llenas de los rastros de lágrimas que aún brotaban de los ojos de Dae-ho, además de una expresión en general que se notaba evidentemente abrumada. Toda la situación sería demasiado hasta para alguien con una voluntad de hierro.

—Si lo fue, todos lo saben. Ellos vieron cómo me acobardé de manera tan patética —mientras decía esto se intentaba limpiar las lágrimas, pero estas seguían saliendo constantemente— el Sr. Seong tenía razón, es mi culpa que la rebelión haya fracasado. Es mi culpa que… —la voz se le quebró antes de continuar, siendo incapaz de mencionar si quiera la realidad de la situación.

—Jung-bae esté muerto… —Sun-hi completó la frase que Dae-ho no se atrevía a terminar, era una realidad y aceptarlo era menos doloroso que fingir que no habían sido obligados a observar como aquel hombre que se mantenía optimista en un lugar como ese, había terminado colgado como si fuera un simple adorno. Sin respeto y solo por el simple placer de demostrar lo que les pasaba a quienes intentaban desafiar a este lugar.

Dae-ho por fin sostuvo la mirada de Sun-hi, esperando encontrar enojo, molestia o hasta decepción en esta después de aquella frase y todo lo que encontró fue el rostro de alguien afligido, agotado, pero que aún mostraba confianza en él. Sun-hi confiaba en que Dae-ho no había actuado de manera intencional, que todo simplemente fue un momento de pánico del que el chico no fue capaz de salir hasta cuando ya era demasiado tarde.

—Está bien… no tienes que disculparte Dae-ho, las cosas no habrían tenido un final distinto aún si hubieras actuado diferente.

—Pero al menos debí intentarlo Sun-hi —casi gritó en respuesta, sintiendo desesperación por no haber hecho algo mejor cuando debía— ellos confiaban en mí y yo solo los abandoné cuando todo recaía sobre mis hombros. Todas esas personas murieron por mi culpa, si tan solo hubiera llevado la munición…

—Si hubieras regresado también estarías muerto Dae-ho.

La voz del castaño fue más seria, casi tajante, en un intento de hacer notar la gravedad de cualquier final. El cómo las cosas podrían haber terminado aún peor de lo que ya estaban.

—Se que te arrepientes por no haber actuado “correctamente”, pero que posibilidades habían de que un grupo tan pequeño fuera capaz de derrotar a un ejército de soldados. Lo único diferente entre lo que hiciste y lo que pudiste haber hecho es que quizás ni siquiera estarías aquí ahora.

—Debería haber muerto también, al menos habría sido por apoyar a los demás y no por sobrevivir al ser un cobarde —las lágrimas de Dae-ho ya no eran tan presentes, simplemente quedaban rastros húmedos de ellas en las mejillas del chico.

—Pero no lo hiciste. Estás vivo y aunque eso sea lamentable para ti, tienes que comprender que tus acciones no fueron correctas o incorrectas, sino que simplemente actuaste en consecuencia a la situación. En tu caso, fue tener una reacción de miedo ante un momento de estrés…

Ambos muchachos estaban tan inmersos en el momento que solo recordaron en donde se encontraban cuando la voz de los altavoces anunció que faltaban 15 minutos para que terminara el juego. Fue entonces que Sun-hi se dio cuenta de que había un cronómetro en la habitación, cada vez tenía menos tiempo para intentar sobrevivir, pero no le podía importar menos si eso significaba proteger a Dae-ho por lo que quedaba de tiempo.

—Cuando escuché que anunciaron la eliminación del número de Jung-bae, pude sentir como mi estómago se revolvió de la peor forma. Las ganas de vomitar fueron tan intensas que me marearon por completo y sentía que me desmayaría en cualquier momento —Sun-hi empezó a hablar nuevamente, esta vez con un tono suave y lleno de tristeza— …mi cabeza ya era un desastre, pero al verte no pude evitar pensar en lo horrible que debías estarte sintiendo también. En ese momento estaba nublado por el dolor de una pérdida, pero no tienes idea de cuanto hubiera querido abrazarte. Porque sé que ambos perdimos a alguien que se había vuelto una figura importante en medio de este infierno.

Con esa misma delicadeza, Sun-hi acercó su mano lastimada hacia una de las mejillas de Dae-ho, secando las lágrimas de este, aunque también lo terminó manchando un poco con su propia sangre. Dae-ho rió un poco ante esto y simplemente se limpió con la manga de su chompa, de todas formas, esa ropa ya estaba ensangrentada.

—Este lugar es cruel y horrible, está diseñado para rompernos de las peores formas posibles. Intentar ponerle rostro al culpable de esto no tiene sentido, no cuando el objetivo de esas personas que se divierten con nosotros es simplemente vernos sufrir —con ello reposó su espalda en la pared, había estado sosteniendo todo el peso de su cuerpo con su brazo izquierdo y empezaba a sentir como se le adormecían los músculos— todos estábamos pasando por nuestro propio duelo, nadie sabía cómo deberíamos haber actuado después de algo así. Tristemente los seres humanos somos individuos complejos, con matices en nuestra moral y accionar, jamás podrás saber cómo es que otros afrontan la misma situación hasta que decidas preguntárselos de forma directa.

Dae-ho estuvo escuchando todo lo que Sun-hi tenía para decir con total atención, permitiendo que las palabras se asentaran en su mente. Ahora que las cosas estaban un poco más en calma, podía entender la perspectiva desde la que Sun-hi había decidido analizar la situación.

Y sorprendentemente eso le traía un cierto consuelo, el sentir que alguien aún podía ver lo bueno de su persona aún después de todo lo sucedido.

—A lo que quiero llegar es que… no eres alguien perfecto, pero eso no quiere decir que seas una mala persona Dae-ho —con ello Sun-hi le dio una sonrisa calmada a su compañero, quien la devolvió ligeramente. El semblante de ambos se notaba muy diferente a como cuando se encontraron.

«El juego terminará en 5 minutos»

Sun-hi dirigió su mirada hacia el cronómetro que había visto antes, notando que efectivamente quedaban menos de 5 minutos para que acabara está ronda. A su vez, Dae-ho fijó su mirada en Sun-hi, como si estuviera esperando una reacción de parte de este, algo que le indicara que todas esas palabras de parte del castaño eran en serio o eran una mentira muy bien ejecutada.

Más lo único que recibió fue nuevamente una sonrisa cálida de parte de Sun-hi. Hasta diría que las mejillas de este estaban ruborizadas, pero no podía asegurarlo ya que el muchacho tenía un par de manchas de sangre en el rostro.

—Ten —Sun-hi entonces le ofreció su navaja a Dae-ho— para que puedas defenderte. No creo que la vaya a utilizar.

—¿Sun-hi? —el chico de la coleta lo miró perplejo mientras este sostenía el cuchillo— no puedes rendirte así.

—Es lo mejor, no creo ser capaz de asesinar a alguien. Además, estoy desangrándome, aunque ganara no tendría las fuerzas suficientes para el siguiente juego. Así que por favor, tómala.

Dae-ho iba a protestar nuevamente, Sun-hi no podía darle ese discurso motivacional y simplemente rendirse al minuto siguiente. Para mala suerte de ambos, la tranquilidad llegó a su fin cuando la puerta de la habitación fue abierta de manera abrupta, era un jugador del equipo rojo que se veía enfurecido y desesperado.

Cruzó miradas tanto con ambos muchachos y en cuestión de segundos se abalanzó hacia el chico del equipo azul. Dae-ho hizo el intento de escapar, pero Sun-hi tuvo una reacción más rápida al levantarse lo suficiente para darle un cabezazo en la quijada a ese jugador.

Esto le dio segundos necesarios a Sun-hi para ponerse de pie por completo y obtener cierta estabilidad mientras empuñaba el arma y se ponía frente a Dae-ho para intentar protegerlo. Al jugador no le tomó mucho tiempo recuperarse del aturdimiento y observar nuevamente a ambos jugadores.

—¿Eres imbécil? harás que nos eliminen a los dos —un reclamo lleno de furia que iba dirigido a Sun-hi.

—Déjalo que se vaya y te ayudaré a buscar a otro jugador ¿de acuerdo? —las pocas fuerzas que el castaño tenía se hacían evidentes, en especial cuando empezó a notarse el cómo la mano que sostenía el cuchillo comenzaba a temblar.

—¿Con qué tiempo? ya faltan menos de 4 minutos para que esto acabe —cuando el jugador dijo esto, Sun-hi llevó su mirada hacia el cronómetro y pudo ver como este cambiaba de 4:00 a 3:59— si tú quieres morir hazlo, pero yo no voy a renunciar a ese premio.

El jugador entonces apretó el agarre en su navaja y nuevamente se abalanzó hacia Sun-hi, buscando tumbarlo para llegar hasta Dae-ho. El castaño resistió ligeramente el empujón, pero no tenía las fuerzas necesarias para detenerlo el tiempo suficiente.

—¡Dae-ho, vete! —miró hacia donde estaba el chico de la coleta solo para notar que este ya se arrastraba hasta la salida, por suerte el jugador rojo la había dejado abierta.

Y aunque Sun-hi también recibió un golpe en la quijada, para cuándo el otro buscador había llegado a la puerta Dae-ho ya había escapado, no dejando ni un rastro de que camino podría haber tomado.

Esto enfureció aún más aún más al buscador contrario, quien volteó hacia Sun-hi y lo agarró del cuello de la ropa mientras lo acorralaba en la pared.

—¡Eres un cabrón! entiendes que ahora ambos podemos morir por culpa de tu buena acción del día —el castaño le sostuvo la mirada de manera firme, demostrándole que no le tenía miedo.

—Si vas a matarme, hazlo —su voz sonó ligeramente llorosa, pero ya no tenía esperanzas. Prefería morir de esta forma que experimentar el dolor de un arma de fuego.

El otro buscador gruñó antes de simplemente soltar al contrario, abandonando la habitación y dejando al muchacho completamente solo de nuevo. Sun-hi respiró de manera agitada mientras se agachaba para sentarse nuevamente en el suelo.

Sentía como su cuerpo estaba débil y debido a la adrenalina, la sangre bombeaba de manera vigorosa nuevamente. No sabe si todo ese sangrado será suficiente para matarlo en el tiempo que quedaba.

—Dioses… —empezaba a sentirse mareado, como si su consciencia quisiera desvanecerse. En ese momento en el que tambaleaba entre la lucidez y la inconsciencia vio la navaja que aún tenía entre sus manos.

Si quería asegurarse de estar muerto para cuando terminara el juego, aún existía una última forma para ello.

Aunque primero dudó, sostuvo de manera decidida la navaja. Ya antes había hecho cortes, pero nunca tan cerca de sus venas, por lo que levantándose la manga de la chompa presionó la punta del arma contra su piel y tomando un respiro se provocó un buen corte en esta zona.

A pesar de que estaba más allá que acá, el dolor fue muy fuerte y casi se arrepintió de haberlo hecho, pero no pasó mucho tiempo antes de que perdiera la consciencia debido al intenso desangramiento.

Y de esa forma, lo último que Sun-hi vio antes de cerrar los ojos fue ese mural pintado con una noche estrellada.

3… 2… 1…

«El cuarto juego ha terminado. Felicidades a los ganadores de esta ronda.»

Uno por uno de los buscadores restantes fue cayendo conforme los guardias los iban encontrando, algunos intentaron oponer resistencia, pero era inútil ante la frialdad con la que los guardias les disparaban. Y como era de rutina, los cadáveres de los buscadores fueron escaneados uno por uno para que la eliminación de sus números fuera anunciada.

«Jugador 228, eliminado.»

Cuando la voz femenina dijo aquello, la foto con el rostro de expresión sonriente y nerviosa de Sun-hi se apagó. Dándole el final a su participación en los juegos.

Créditos del arte @cilo_garza en Twitter/X
Créditos del layout AO3 Artistic_Hyperbole en Spacehey


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