Devuélveme a cuando tenía cinco años, cuando el mundo era mío para explorar
Siendo tan pequeño, una ola normal parecía un tsunami
Solia sentarme en el rompeolas y dejar que me zarandeasen por la orilla
Todo parque parecía gigante y lleno de misterios
Los arbustos eran mis pasadizos secretos
No me importaba ensuciarme, ni si me encontraba algún bicho
Me sabía todos los caminos entre la maleza: entradas, salidas, túneles...
Pesando tan poco, me era muy fácil escalar y colgarme de sitios
Era tan feliz. ¿A dónde ha ido esa sensación?
Yo se que sigue en mi, esos ojos inocentes que miran el mundo con asombro
Ese niño impresionable con ganas de descubrir los secretos de este mundo
No lo dejaré morir.
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