A veces las palabras se quedan atrapadas en la garganta, como si todo lo que quiero decir estuviera cubierto por una marea pesada. Me siento mal, asfixiada, como si algo dentro de mí estuviera gritando en silencio, sin encontrar salida.
Es difícil explicar cómo una emoción puede pesar tanto. Como si los días se volverían grises, como si cada respiración costara más. No es solo tristeza, no es solo cansancio: es una mezcla extraña de vacío y agobio, de querer salir corriendo y al mismo tiempo quedarse inmóvil.
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