No sé cuándo empezó el ritual, al principio, era solo un refugio casual, un instante para silenciar el ruido,
Buscaba el roce amargo en mis labios, como quien quiere olvidar sus pesares. El tiempo se desvanecía sin prisa, y las botellas vacías llenaban mi cuarto.
Ya no era huir del tormento, ni apagar la llama de un pensamiento. Era un deseo que crecía en mi cuerpo, una voz que me arrastraba al sabor del alcohol.
°•JimenaDava•°
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