Hola. No sé cómo empezar esto ni de qué tema hablar, pero intentemos fluir, teniendo la certeza de que jamás leerás esto. Sostengo la creencia de que se me da bien la escritura, un talento que ha permanecido latente, esperando en algún rincón de mi ser, a pesar de jamás haberle dedicado la atención necesaria para entenderlo.
Comencemos desde mi actualidad: objetivamente, soy una persona común. ¿Desde mi punto de vista? No sé qué tan común sea sentir que mi propia naturaleza está siendo corrompida. No soy un fracaso, estoy muy lejos de serlo, pero siento que algo se ha descompuesto en mi interior. No es la maldad de las películas; es un mal funcionamiento, una invasión que me convierte en alguien que solo busca sabotearse.
La verdad es que no podría atribuirle la responsabilidad a nadie sin poder tenerlo claro, aunque evidentemente tengo mi propia lista negra de posibles culpables: desde mis cuidadores, quienes grabaron un trauma en lo más profundo de mi niñez, cuando mi cerebro aún era algo fresco y moldeable. Los amo, pero eso no quita la realidad: ellos prepararon el terreno para este daño. Luego vinieron mis vínculos fallidos, que se alimentaron de mi inocencia y me enseñaron que confiar es una debilidad que se paga caro. Y, casi por último, mis experiencias de casi nada y casi todo, donde jugaron con mis sentimientos de la forma más vil. Me retiré con la poca dignidad que pude salvar, guardando el secreto de lo que sentía para que no me doliera más.
Pero estos son temas del pasado, ¿no? Sin rencores, jaja. Imposible. Tengo una memoria tan absoluta que nada de lo que he mencionado se ha borrado. Al final de esa lista está mi propio nombre, porque hoy soy yo quien permite que este autosabotaje tome el control de mis decisiones.
Pero tú... tú fuiste quien terminó de alimentar esto. Sabías perfectamente lo dañado que estaba y pretendiste ser un lugar seguro. Me hiciste bajar la guardia y me subiste a lo más alto solo para que la caída fuera más espectacular, rompiendo lo poco que quedaba de mí. Y no sabes cómo me enferma: a pesar de creer que por fin estoy en paz y de haberlo superado, este sabotaje interno me obliga a desearte. Mi razón me dicta que jamás debería perdonarte, como quien dijo "aquel que olvida su historia esta condenado a repetirla", pero este sentimiento maldito que corroe mi cerebro, me hace pensar que jamás dejaré de amarte y que entregaría mi alma solo por estar por siempre a tu lado.
Cada vez me siento más fuera de razón. Volver a ti sería como enterrar yo misma una daga en mi corazón. La verdad es que no vale la pena, pero en el fondo, es un sacrificio que sí haría...

Comments
Displaying 0 of 0 comments ( View all | Add Comment )