Hay un tipo cansancio que no se quita durmiendo ni meditando…
Empieza cuando nos damos cuenta y vemos la violencia en lo cotidiano, en los chistes, en las dinámicas, en las estructuras. De entender que muchas cosas que antes parecían normales, en realidad no lo son.
Alzamos la voz, cuestionamos, reflexionamos y aunque el cambio cuesta, tambien cansa.
Porque mientras estamos en una etapa de deconstrucción, muchas personas siguen en la normalización y empiezan las frases que desmotivan e incomodan "exageras" "ya todo está mal" "que sensible" "no es para tanto".
Y poco a poco, lo que era claridad y esfuerzo de cambio empieza a sentir como soledad y exageración.
Nos cuestionamos: "¿estoy exagerando?" "¿para qué cuestiono si nada va a cambiar?"
Ahora agregamos lo abrumador que pueden volverse las noticias amarillistas. Y ahí aparece la impotencia.
Porque sabes que está mal, sabes que se debería cambiar, pero también sabes que tú solo o sola no puedes con todo.
Tener una mirada crítica no solo es “ser consciente”, también implica ser llamado exagerado, ser ignorado, sentirte solo, cargar con lo que otros ignoran, incomodar espacios, cuestionar vínculos y sostener emociones que no siempre tienen salida.
Esto cansa, cansa ver, cansa explicar y cansa insistir.
Pero algo importante es priorizar nuestra salud mental, no podemos ser revolucionarios y críticos todo el tiempo.
Elegir tus batallas también es conciencia.
Ser consciente en un mundo que muchas veces elige no ver, es un acto político… pero también es un acto profundamente emocional.
¿Y tú? ¿Te has sentido así?
Te leo.
Comments
Displaying 1 of 1 comments ( View all | Add Comment )
Keerfloey
Un poco, aunque, o sea, simplemente hay cosas que están fuera de nuestro control, y el apego puede causar sufrimiento pues.
Para cambiar el mundo necesitarías cambiar las mentes y los corazones de las personas. Y somos 8 mil millones.